
Este es el plato por el que la gente cruza la isla. Crujiente por fuera, tierno y verde de hierbas por dentro, recién salido de la freidora, nunca esperando en la barra. Si solo has probado falafel de congelador o de preparado, esto es otra cosa completamente distinta.
LA HISTORIA
El falafel es el corazón de una cocina levantina, y es lo que nos ha dado nombre. Ponemos garbanzos secos a remojo por la noche y los molemos frescos cada mañana con perejil, cilantro, ajo y comino. Nada viene preparado. Cada pedido se forma y se echa al aceite en el momento en que lo pides, así llega a la mesa crujiente, verde y humeante.
Es totalmente vegetal, y es la razón por la que tantos clientes vuelven.
EL PRIMER BOCADO
Lo oyes antes de probarlo: la corteza fina y crujiente cediendo.
Después el interior, tierno y brillante de hierbas, aún caliente del aceite.
Un poco de tahini, un poco de ensalada fresca, pita templada para envolverlo.
Comida sencilla, bien hecha, de la que vuelves a acordarte al día siguiente.
POR QUÉ EL NUESTRO ES DIFERENTE
Las hierbas se cortan la misma mañana.
Nada se fríe antes para recalentar.
Eso es lo que significa KM0 aquí: no una pegatina, sino una decisión diaria sobre de dónde viene la comida y cómo se hace.
Para 4 como plato, salen unos 20 falafel.
Ingredientes
250 g de garbanzos secos (nunca de bote, nunca cocidos)
1 cebolla pequeña, troceada
4 dientes de ajo
1 buen puñado de perejil fresco
1 buen puñado de cilantro fresco
1 cucharadita de comino molido
1 cucharadita de cilantro molido
Media cucharadita de bicarbonato
Sal y pimienta negra
Un poco de sésamo para rebozar, opcional
Aceite neutro para freír
Preparación
La noche antes, cubre los garbanzos secos con abundante agua fría y déjalos en remojo al menos 12 horas. No los cuezas. Escurre bien y seca.
Pon los garbanzos, la cebolla, el ajo, el perejil, el cilantro, el comino, el cilantro molido, la sal y la pimienta en un procesador. Tritura hasta una textura de arena gruesa y húmeda que apenas se mantenga unida. No hagas una pasta.
Tapa y deja reposar la mezcla en la nevera de 30 minutos a una hora. Añade el bicarbonato justo antes de freír, así quedan ligeros.
Forma bolitas o tortitas. Reboza en sésamo si quieres.
Calienta el aceite a unos 170 a 180 C. Fríe por tandas hasta que estén bien dorados, unos 3 o 4 minutos, dándoles la vuelta una vez. Escurre sobre papel.
Sirve enseguida, calientes, con hummus, tahini, ensalada fresca y pita templada.
DÓNDE ENCAJA
Un buen repostaje en las rutas ciclistas del Pla de Mallorca.
Un favorito de la gente del mercado de los domingos.
El plato al que todos alargan la mano en una mesa compartida.
Vengas como vengas, se hace igual: fresco y al momento.
BUENO SABERLO
Totalmente vegano. El falafel en sí no lleva gluten, aunque la pita sí, así que pregunta y lo serviremos con ensalada en lugar de pan o con una pita sin gluten. Viaja bien para llevar, envasado para que siga crujiente.
VEN A PROBARLO
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